Hombre
Sueño:
Estoy en Chia, mi mamá se queda en otro sitio, como en un segundo piso, en una ventana. Busco el carro para enconntrarla pero no está en ninguna parte. Angustia, me despierto.
Este blog recopila sueños anónimos donados por los lectores, como una forma de conservar ese valioso material que cada noche suele perderse. No se interpretan los sueños, solo se publican. Puedes enviar tu sueño en el Formulario de Contacto (margen derecha).
Hombre
Sueño:
Estoy en Chia, mi mamá se queda en otro sitio, como en un segundo piso, en una ventana. Busco el carro para enconntrarla pero no está en ninguna parte. Angustia, me despierto.
Hombre Colombia
Sueño:
Estamos en un centro vacacional en la costa y vamos hacia las playas en nuestro carro nuevo. Para salir del centro es necesario pasar sobre un “policía acostado” altísimo que me hace pensar que puede dañar la amortiguación. Se lo dijo al portero y éste asiente y dice que se debe a que el obstáculo está recién construido. El camino es corto, pero en mal estado. Bajamos del carro y pasamos a la playa, en donde una enorme ola nos recibe y me hace trepar a la cima de una montaña que apenas queda descubierta. Pienso que es una playa peligrosísima, pues las olas se pueden llevar a la gente. Todos parecen tranquilos porque la gente arrastrada cae y queda en los pliegues de la montaña, pero yo los veo muy expuestos. Después estoy en otro sitio y voy a llevar a lavar el carro nuevo cuando veo que hay un bebecito sobre el capó. Me arrimo y lo toco bien pues no estoy seguro si es un niño de verdad o si es un muñeco. Descubro que es el hijito que acaba de tener mi hija, y que en su desorden se le ha quedado allí. Luego le hago el reclamo a mi hija, que se sorprende de su olvido.
Hombre Paraguay
Sueño:
Me despierta un sueño que no deseo recordar, pero creo que es solo por una frase que me queda de manera desagradable. Es algo como: “La locura de estos tiempos revela la locura de la gente”.
En una segunda despertada estoy en mi casa, en un rincón, quizás mirando por una ventana cuando veo que se me viene uno de los perros. Hay dos, un perro y una perra. Se lanza porque me ha desconocido y no me recuerda. Me ataca, pero yo logro inmovilizarle el hocico, presionándoselo entre mi quijada y mi hombro. Mientras lo hago, siento mi corazón palpitando con taquicardia. Luego, siento que se detiene y no escucho ninguna palpitación. Después, escucho alguna. En ese momento, el perro logra liberarse. Pero para mi sorpresa ya no me ha ataca, sino que se va corriendo. Creo que es porque ya me ha reconocido.
Hombre Colombia
Sueño:
Yo era el editor de un autor que había escrito una autobiografía. Años más tarde la actualizó y cuando se publicó, los lectores quedaron confundidos respecto a sus hijos. Resulta que de los varios que tenía, tres habían decidido cambiarse de sexo, pero creo que por motivos legales, el autor no podía aclararlo. Creo que el autor falleció. Y solo años más tarde, las leyes cambiaron, y fue entonces posible poner yo una nota de pie de página, aclarando lo del cambio de sexo de estos tres hijos y dar los nombres femeninos que habían adquirido. De esa manera, la nueva edición de su autobiografía tomaba sentido y sus lectores podían entender lo que antes era una completa confusión.
Mujer Venezuela
Sueño:
El sueño inicia a media tarde. Soy adolescente y vamos en el auto que tenía mi padre cuando yo era adolescente, un Malibú Classic año 1980, color blanco; papá, mamá y yo. Circulamos por la costanera del Paseo Guaraguao, al oeste de la isla, en Porlamar y se escucha el mar rugir con muchas olas; en un momento, el auto se detiene y papá constata una avería que no nos permitirá avanzar. Deciden él y mamá salir a buscar ayuda dejándome dentro del auto. El mar comienza a elevarse y rugir más alto. Decido bajarme del auto, colocándome a un lado de este, cuando diviso en la vía venir a mi abuelo Eloy (mi abuelo materno fallecido en 1970) en su auto Renault vinotinto y se detiene sonriendo para saludarme. Yo me alegro mucho al verlo. El baja de su auto portando una olla grande con comida, me estrecha fuertemente las manos y se marcha.
Mis padres no regresan y el mar comienza a agitarse más y más cada vez al punto de que se elevan las olas, acercándose a la playa, tornándose de color negro, pero transparentes, dejando ver lo que arrastran con ellas; muchos objetos y muebles. Decido correr (he de aclarar que en ningún momento siento miedo). Corro buscando un lugar alto al cual treparme para que no me alcancen las olas, pero no siento miedo o angustia. El sonido del mar se va haciendo magnánimo, envolvente, avasallador. Lo escucho con intensidad, in crescendo.
Me dirijo hacia una colina con edificios, los mismos están vacíos, en ellos busco incesante a tía Alfonsina (la mayor de mis tías paternas, quien es uno de los vínculos más importantes de mi vida) pero no la encuentro. Continuo hacia lo más alto de la colina mientras anochece y decido dirigirme a una de las terrazas de los edificios en donde se refugia gran cantidad de gente. Entre la multitud reconozco a papá, ya no con la fisonomía de cuando era adolescente al inicio del sueño y a tío Carlos; hermano de papá, otro de mis vínculos afectivos, guía inspiradora puntual de mi historia personal (ambos fallecidos actualmente). Me sonríen, pero solo se acerca a mí, tío Carlos trayendo en manos una ventana grande rectangular. Me toma de la mano y me la entrega diciéndome que me asome a ella para que vea que la luna está llena. Para el momento ya es de noche y todo se vuelve oscuro y gris. Las olas han tomado a la isla y todo comienza a estar bajo las aguas. Yo corro de nuevo y me dirijo hacia La Asunción que es la parte más alta de la isla, buscando refugio en el estadio del lugar y subo las gradas más altas. Ya no puedo correr más; me resigno entonces a mirar como empieza a inundarse todo a mi alrededor.
Finalmente, ante mí se presenta una ola gigante, poderosa, amenazante; ya no hay escapatoria para mí. Me siento en las gradas frente an ella a esperar que me arrase sin oponer resistencia. Todo está oscuro, veo que en mi mano tengo una cantimplora, pero la misma está vacía y en ese momento solo me preocupa que después de que todo pase, no tendré agua para beber.
Hombre - País desconocido
Tuve un sueño este lunes. Madrugada muy interesante. Soñé que una pequeña niña me ayudó a tomar una prueba para el papel de una película. O sea, que hice como un tipo de casting donde representé un papel sin que se me pidiera que lo hiciera, ante los directivos del proyecto. Parece que ahí estaba o trabajaba mi madre o mi tío Manuel, hermano de mi madre. Pero no me reconocían y no habían visto que el que ahí estaba era yo. Creo que era como mi tío Manuel. Después entraron con una corona de flores los directivos y la pusieron detrás de mi. Con esto, los que estaban en el comedor se dieron cuenta de que yo había sido aceptado.Todo gracias a la introducción de esta pequeña niña.…
Hombre Chile
Sueño:
Yo estaba junto
con otros tres hombres ante una piscina. Había con nosotros un hombre mayor,
sabio, que respiraba autoridad y respeto. Él nos daba instrucciones y luego daba
la partida para que nosotros nos lanzáramos al agua. Para lograr nuestro
cometido, nos lanzábamos. Yo sentía que una fuerza interior me impulsaba y me
convertía en un delfín, pero con una frente de ballena. Los demás también se
transformaban, no recuerdo en qué. Me sentía dotado de una fuerza enorme,
representada por las arrugas en la frente. Eso me hacía sentir imparable. Lográbamos
llegar a la meta. Después, estamos ya convertidos de nuevo en personas y el
hombre sabio felicita a uno de mis compañeros. Creo que me daba un poco de
celos.
Hombre Sueño: Estoy en Chia, mi mamá se queda en otro sitio, como en un segundo piso, en una ventana. Busco el carro para enconntrarla pero ...